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Motivaciones para estudiar y enseñar las profecías bíblicas sobre el futuro

Jerusalén
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ESCATOLOGÍA:

  • Parte de la Teología Sistemática que recopila y estudia las profecías bíblicas relacionadas con eventos futuros.
  • Es el estudio bíblico-teológico acerca de “el día del Señor” y de los eventos relacionados con Su venida para juzgar a Israel y a todas las naciones de la tierra.
  • Es la parte de la teología que explica la doctrina de las últimas cosas. Incluye el estudio de lo que La Biblia enseña sobre la resurrección de los muertos, además del destino eterno de los salvos y de los no-salvos. Se consideran temas como el rapto de la iglesia, la tribulación, la segunda venida de Cristo, el milenio, el juicio final; y los cielos nuevos y la tierra nueva.
  • La Escatología es el estudio de la ESPERANZA y RESPONSABILIDAD cristiana en general en cualquier época de la historia, ante al anuncio de juicios divinos inminentes para la humanidad alejada de Dios.

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Tomando decisiones que Dios bendecirá

”¡Pero benditos sean aquellos que sólo confían en mí! Son como árboles plantados a la orilla de un río: extienden sus raíces hacia la corriente, el calor no les causa ningún daño, sus hojas siempre están verdes y todo el año dan fruto.” Jeremías 17:7-8 TLA

En Jeremías 17: ¿Cómo demostrar que confías en Dios y esperas tener Su bendición a tus decisiones?

Primeramente, vss. 5-6, 9-11.

  1. No pongas tu confianza en nadie más.
  2. Mucho menos confíes en ti mismo.
  3. ¡No te alejes de Dios!

Inmediatamente:

  1. Alaba a Dios, vss. 12-14.
  2. Pide ayuda a Dios, vss. 15-18.
  3. Cada toma de decisión que demanda confianza debes ponerle por fundamento un principio declarado en la Palabra de Dios, vss. 19-20.

Finalmente:

¡Haz una pausa y descansa! La principal evidencia de que humildemente estás confiado de que Dios bendecirá tus decisiones (vss. 5-6), es que obedientemente descansas en Él (vs. 21).


La mejor, mayor y más importante decisión que puedes tomar en la vida es creer en el Señor Jesucristo como tu Salvador (Hechos 16:30-31, Juan 6:47).

Solamente Jesús anula la maldición que trae la necedad del pecado, y ofrece la bendición propia de Su perdón, para que en Él sean benditas nuestras decisiones (Gálatas 3:1-3, 10-14).

¡Cree en el Señor Jesucristo!

¡Confía! ¡Dios hará algo nuevo en ti y contigo!

Un camino nuevo... en el desierto!
Un camino nuevo… en el desierto!

«Yo, ____________________, puedo confiar en la soberanía de Dios para mi renovación y restauración, pues fui creado para Su gloria, para publicar Su alabanza.»

Tal cita es una síntesis del capítulo 43 de las profecías en Isaías.  Te invito a “escribir” tu propio nombre en la línea punteada, y te propongo que confiemos en Dios para cumplir Su propósito para nuestra vida en el año nuevo y los años por venir, ¡para Su gloria!  Así que, rediseña y ¡confía!

¿Qué hemos vivido hasta ahora?  Pruebas, angustias, fracasos, debilidades y pecados personales, ansiedades, enfermedades, accidentes, malhechores, enemigos y otros pudieron habernos afectado en el plan de Dios para nuestra vida.  Aún el haber alcanzado éxitos, logros y metas sin glorificar a Dios se convirtieron en distracciones de nuestra misión en esta tierra.  Seguimos aquí porque Dios es Dios y Él nos ama. Él seguirá tomando iniciativa en buscarnos (I Juan 4.19) para “algo nuevo” conforme a Su palabra (2 Timoteo 3.14-17).  Así que corrige y ¡confía!

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Cómo depender de Dios

Parece el título de una receta fácil cuando nos dicen “si confías en Dios, ¡debes depender completamente en Él en todo lo que haces!”.  Nos quedamos quietos, preguntando, ¿y cómo?

El apóstol Pablo, en 2 Corintios 4:1-12, parece persuadirnos con sumo entusiasmo que la clave para depender en Dios está en servir con humildad: animados, exaltando a Cristo, de manera sacrificada.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir con ánimo y no con vergüenza.

1Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos. 2No sentimos vergüenza de nada, ni hacemos nada a escondidas. No tratamos de engañar a la gente ni cambiamos el mensaje de Dios. Al contrario, Dios es testigo de que decimos sólo la verdad. Por eso, todos pueden confiar en nosotros. 3Los únicos que no pueden entender la buena noticia que anunciamos son los que no se salvarán.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir exaltando a Cristo y no a nosotros mismos.

4La buena noticia nos habla de la grandeza de Cristo, y Cristo a su vez nos muestra la grandeza de Dios. Ese mensaje brilla como la luz; pero los que no creen no pueden verla, porque Satanás no los deja. 5Y nosotros no nos anunciamos a nosotros mismos. Al contrario, anunciamos que Jesucristo es nuestro Señor, y que nosotros somos servidores de ustedes porque somos seguidores de Jesucristo. 6Cuando Dios creó el mundo, dijo: «Que brille la luz donde ahora hay oscuridad». Y cuando nos permitió entender la buena noticia, también iluminó nuestro entendimiento, para que por medio de Cristo conociéramos su grandeza.

Dependemos de Dios, humildemente, al servir con sacrificio más que por interés personal.

7Cuando Dios nos dio la buena noticia, puso, por así decirlo, un tesoro en una frágil vasija de barro. Así, cuando anunciamos la buena noticia, la gente sabe que el poder de ese mensaje viene de Dios y no de nosotros, que somos tan frágiles como el barro. 8Por eso, aunque pasamos por muchas dificultades, no nos desanimamos. Tenemos preocupaciones, pero no perdemos la calma. 9La gente nos persigue, pero Dios no nos abandona. Nos hacen caer, pero no nos destruyen. 10-11A dondequiera que vamos, todos pueden ver que sufrimos lo mismo que Cristo, y que por obedecerlo estamos siempre en peligro de muerte. Pero también pueden ver, por medio de nosotros, que Jesús tiene poder para dar vida a los muertos. 12Y así, mientras que nosotros vamos muriendo, ustedes van cobrando nueva vida.

Que sean siete bendiciones para tu vida en el 2009

Cuando Jabés nació, su madre le puso ese nombre porque le causó mucho dolor durante el nacimiento. En cierta ocasión, Jabés le rogó a Dios: «Bendíceme y dame un territorio muy grande; ayúdame y líbrame de todo mal y sufrimiento». Dios le concedió su petición, y Jabés llegó a ser más importante que sus hermanos. (1 Crónicas 4:9-10 TLA)

Muchos han anunciado una crisis económica mundial sin precedentes para el 2009. Lo he tomado con seriedad y prudencia para estar preparado. La Palabra nos prepara. En ella encontramos la sabiduría y la inteligencia, la prudencia y la diligencia para que el nuevo año sea uno en el cual honrar a nuestro Supremo Creador y Proveedor. Podemos honrarle sometiéndonos a los principios y adoptando los valores que nos dan la posibilidad de ser de
bendición para muchos.

Escuché sobre un estudio realizado por un experto en Economía. Dice que si de alguna manera lográramos redistribuir equitativamente la riqueza en todo el mundo, dentro de siete años las condiciones volverían a las de la actualidad: Los pobres de hoy volverían a ser pobres, los ricos serían los mismos ricos de hoy. Estoy analizándolo. Ayúdame a analizarlo. No niego que al recordar la historia bíblica de los siete años de vacas flacas y los posteriores siete años de vacas gordas, ese estudio económico me hizo sentido (Génesis cap. 41). Si viene una crisis, seguro también vendrá una solución. La riqueza no desaparece, alguien la lleva a otro lado. El mundo sigue siendo uno de oportunidades. “En época de crisis, mientras unos lloran, otros hacen y venden pañuelos.”

Cuando llegue una crisis, encontremos la oportunidad para generar una nueva realidad. Seamos creativos. Actuemos conforme a la Imagen que representamos. Hablando de los ladrones que despojaron a una persona honrada, el texto bíblico nos recuerda que “siete veces cae el justo, y vuelve a levantarse” (Proverbios 24.16). ¡Levantémonos! Nuestra confianza para levantarnos con nuevas oportunidades no debe estar ni en las circunstancias ni en la riqueza. Debe estar en Aquel que con la influencia de Su Palabra y el poder de Su Espíritu nos capacita con el carácter y la inteligencia para servir con fuerza a nuestra familia y a nuestros semejantes, sea en tiempo de vacas flacas o sea de vacas gordas.

Llega un año nuevo salpicado de malos augurios, pero que nosotros podemos enfrentar victoriosos. Me impresiona la Biblia cuando dice que “en el barbecho del pobre hay mucho pan; Mas se pierde por falta de juicio” (Proverbios 13.23). No me extrañaría entonces que el estudio del experto en Economía tenga sus posibilidades. Mas yo quiero ser juicioso; prefiero ser creativo; mas sobre todo, prefiero mantener mi confianza en Dios. Si, en el año nuevo podemos escoger ser juiciosos para tener suficiente pan para compartirlo con alguien más.

Que inicies el año nuevo con un fe fortalecida por las muchas promesas en La Palabra de que Dios te bendecirá, te proveerá, te ayudará y te cuidará. No lo inicies con desesperación, con avaricia, con ansiedad, con ingenuidad. Confía en Dios de la misma manera como confió Jabes, y que en el 2009 el Señor te dé todo conforme a tu petición.