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¿Felices fiestas? ¡Feliz Navidad!

“Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es Cristo el Señor.” Lucas 2:11

De alguna manera comprendo el por qué, de quienes no han reconocido en el Señor Jesucristo al Único Dios Salvador, se preparan para pasar unas “felices fiestas” en las cuales el Redentor de nuestros pecados no es el centro de la celebración.  El otro extremo, el que me resulta incomprensible, es el de aquellos que parecen empecinados en prohibirnos celebrar el amor de Dios en Cristo durante la Navidad.

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¡Qué gran oportunidad ésta, la de pasar una Feliz Navidad con fe, amor y esperanza!

Siempre que oramos por ustedes, damos gracias a Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, pues hemos sabido que ustedes confían mucho en Cristo y aman a todos los que forman parte del pueblo de Dios. Ustedes se comportan así porque, desde que oyeron el mensaje verdadero de la buena noticia, saben bien lo que Dios les tiene guardado en el cielo. Esta buena noticia se está anunciando por todo el Imperio Romano, y está dando buenos resultados. Así ocurrió entre ustedes desde el día en que supieron de verdad cuánto los ama Dios. Eso lo aprendieron de labios de Epafras, nuestro querido compañero de trabajo, que tan fielmente les sirve por amor a Jesucristo. Él nos ha traído noticias de ustedes, y nos ha contado cómo el Espíritu Santo les hace amar a los demás. [Colosenses 1:3-8 TLA]

¡Qué gran oportunidad la que tenemos de CRECER en FE!

La confianza en Cristo es una virtud necesaria para expandir nuestra área de influencia.  Esta clase de confianza es una forma de vivir: lo que creemos y transmitimos, lo que somos y compartimos, todo porque Cristo mismo es la esfera dentro de la cual vivimos.

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Tu mejor regalo en esta Navidad

Nos encontramos en temporada navideña. Durante épocas especiales como esta se tiene la costumbre de dar y recibir regalos. Seguramente para tu cumpleaños, o para cuando has alcanzado algún logro, habrás recibido algunos de parte de personas que te quieren. Cuando alguien viene a ti con un obsequio, ¿cuánto pagas por lo que le dan? ¡Por supuesto que nada! ¿Por qué? Pues porque no compraste el regalo, sino la persona que te lo da. Eso se llama “gracia”. Ahora bien, ¿qué tienes que hacer para que ese regalo sea tuyo? ¿Pagárselo? ¡Claro que no! Lo único que haces es aceptarlo con aprecio. Eso se llama “gratitud”.

Hago estas preguntas porque ayudan a entender que esta Navidad puedes recibir el mejor de los regalos: LA VIDA ETERNA. Sí, como lo lees, la vida eterna es un regalo que Dios ofrece. Permíteme explicarte: La Biblia dice que todos los seres humanos somos pecadores. Como tales, nunca alcanzaríamos la gloria de Dios (Romanos 3:23). Pero Dios ama al pecador, y sabiendo que no podríamos salvarnos a nosotros mismos, envió a su Hijo a nacer en este mundo para que muriera en una cruz y después resucitara de entre los muertos. Fue así como Jesús pagó por todos nuestros pecados (1 Pedro 2:24). Nosotros no pagamos nada, sino Cristo lo pagó todo para ofrecerlo hoy como un regalo.

A propósito de lo que significa recibir un regalo, ¿cómo es que podemos recibir el regalo de la salvación? Pues aceptando a Jesucristo como Salvador personal, creyendo que lo que nos lleva al Cielo no es lo que nosotros hagamos, sino lo que Cristo ya hizo en la cruz. Él dijo: “El que cree en Mí, TIENE vida eterna.” (Juan 6:47).

Me gustaría invitarte a que compartas tú también con otros acerca del regalo de la vida eterna. Y si nos encontramos con alguien que ya ha recibido este regalo, compartamos entonces otros consejos bíblicos de cómo llevar una vida de gratitud que agrade a Dios. Anunciemos y recordemos a todos que esta Navidad, como siempre, Jesucristo ofrece un regalo: LA VIDA ETERNA. Él no está esperando que le digamos: “¿Cuánto te debo?” (Romanos 11:6, Gálatas 2:21). Mas bien, agradezcámosle con fe: “Señor Jesús, gracias por pagar la condena por mis pecados, ¡Tú eres mi Salvador!”

Recibe también de parte de mi familia nuestra oración por muchas felicidades para ti y los tuyos en esta Navidad junto con un gran abrazo…
Un gran abrazo para ti, desde Amatitlán, Guatemala

¿Necesita reparación tu Navidad?

Hace algunos años mi Navidad se destartaló.  Hoy ya está reparada, pero desde aquel entonces cuando tuve que sometarla a reparación he quedado con la costumbre de compartir estas convicciones personales año con año.  Así que aquí estoy otra vez, aunque cada año más conciente que algunos cristianos e iglesias enteras optan por no continuar celebrando la Navidad.  Yo seguiré haciéndolo, ya me dirás tú que harás… 🙂


 

Y tu Navidad, ¿necesita reparación?
(Razones para celebrar la Navidad)

Me parece que muchos necesitan reparar su Navidad.  Necesitan meterla a un taller, quizá a una carpintería, a una lavandería, o a un proceso de re-ingeniería. Es que la Navidad en la sociedad en general está destartalada.  Realmente, -aunque provoque susto la afirmación- son muy pocos los que genuinamente la celebran.

Algunos dirán:  “Pero en nuestra casa hacemos gran fiesta.  Además, lo que se mira en los supermercados, en los centros comerciales, en los restaurantes, y muchos otros lugares, indica lo contrario.”  Lo cierto es que aunque tú compres un regalito para darlo con todo amor a alguien a quien aprecias, no necesariamente quiere decir que todos están verdaderamente celebrando.  Hasta los que no son cristianos intercambian regalos.  Muchos participan en convivios y hasta en grandes fiestas.

Contrariamente, algunos no celebran para nada porque, dicen, es una época triste.  Piensan así por alguna nostalgia, resultado de alguna experiencia personal en el pasado.  Para el caso, el año que falleció mi madre estuve “tentado” a no celebrar Navidad. Ella cumplía años precisamente el 24 de diciembre. Pero en vida en esta tierra ella misma disfrutaba agradecida con Dios de ésta época. ¿Qué habría de hacer yo?

Mientras tanto, otros no celebran la Navidad porque no están de acuerdo en la manera como popularmente se celebra.  Argumentan que la Navidad se ha comercializado y, por consiguiente, se ha perdido su verdadero espíritu.  Otros incluso agregan, para no tener motivo de celebración, que la Navidad está asociada a cultos de religiones paganas de la antigüedad.

Sin embargo, creo haber encontrado razones que me dieron convicción de por qué SI celebrar Navidad.  Son éstas:

  • A Dios le gustan las celebraciones.  Por eso instruyó a la nación de Israel para que celebrara diferentes fiestas.  Igualmente, a los cristianos nos instruyó a celebrar “fiestas” como el Bautismo y la “Cena del Señor”. Por cierto, la fiesta de bodas está ampliamente celebrada en el Cantar de los Cantares, y de Eclesiastés aprendemos incluso a “celebrar un funeral” con las reflexiones y emociones correspondientes.
  • La fiesta del “ahorro” en Deuteronomio 14:22-27 se trataba de celebrar y disfrutar de regalos, delante de Dios y agradecidos con Él.  Se hacía una vez al año, aunque anticipando esa ocasión, el espíritu de la fiesta debía mantenerse durante el año entero.  Algunos dicen que no celebran Navidad porque “la Navidad es todos los días”.  Pero por lo general, los que piensan así, ni celebran Navidad en esta época, ni en ningún otro día del año.
  • La fiesta de “las lunas nuevas” (Salmo 81:3, 1 Samuel 20) se trataba de celebrar por Dios y delante de Dios, en armonía con otros, especialmente con la familia.  Esto repara la Navidad de aquellos que dicen que Dios no “santifica” las fiestas honorables si personas de otras religiones también las celebran.
  • Los magos vinieron a Jesús para adorarle (Mateo 2:1-2, 11 lo cual parece ser el cumplimiento de Salmo 72.10; Isaías 49.7; 60.3).  La verdadera Navidad se trata de adorar al Dios Encarnado.
  • Jesucristo participó de todas las fiestas de su época, aún y cuando estas se estaban corrompiendo.  En cada una de ellas Él dio testimonio del verdadero espíritu de las fiestas (por ejemplo:  Juan 7:37-38). ¿No deberíamos nosotros igualmente reparar el espíritu de nuestra fiesta?
  • El espíritu de la fiesta de Navidad no es contrario a Las Escrituras.  A través de la historia, la Navidad ha inspirado sentimientos de pureza, amor, compasión, bondad, en miles y miles de personas.
  • La Navidad es una de las mejores y mayores oportunidades que tenemos para testificar del amor de Dios. Nada es más reparador que alguien crea y responda al amor de Dios para salvación personal.

Démonos cuenta de que la Navidad no se trata de nosotros, sino de Jesucristo.  Reconocemos que lo importante no es saber exactamente cuando fue que Él nació, sino efectivamente celebrar que Él un día nació.  Y Él nació para venir al mundo a salvarnos.  Yo no puedo negar Su nacimiento, porque eso es historia.  No puedo negar la Navidad, porque eso es salvación.  Es evidente que la Navidad de muchos necesita reparación.  Mi Navidad fue reparada cuando descubrí que hay razones lógicas, teológicas y bíblicas para celebrarla.  Y tu Navidad, ¿necesita reparación?

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