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Dios hablando consigo mismo sobre mí

La Biblia que leía en mi época de estudiante en la UNAH, a principios de los 80’s.

 

Acabo de “re-leer” Juan 17.

Este capítulo nos da la inspiradora oportunidad de escuchar a Dios hablando con Dios. No hay, en toda la Biblia, otro pasaje como ese que se le pueda comparar.

Dios – El Hijo está deseando que seamos tan felices como Él, felicidad que radica en que guardemos la unidad y mostremos amor. ¡Volvamos a leerlo!

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Adoptando una estrategia apologética (Parte 1)

apologetica

La apologética es la defensa de la fe bíblica y cristiana. La palabra “apologética”, según el diccionario, viene del griego ἀπολογητικός, la cual, nos dice el Dr. Neal Hegeman, analizamos así: apo (todo), logos (palabra), legein (contar, declarar), y de alli esencialmente proponemos que la apologética cristiana es hablar por Dios según lo que Dios ha revelado de sí mismo.

Bíblicamente hablando, la apologética es “estad siempre preparados para presentar defensa (apología) con mansedumbre y reverencia ante todo el que os demande razón de la esperanza que hay en vosotros” (1 Pedro 3.15). Uno debe estar seguro, absolutamente seguro, de que la fe cristiana es la fe verdadera, para vivir y morir diariamente por ella (Comparar 1 Corintios 15.31 con Romanos 12.1, 14.7-8, 2 Corintios 4.11, 7.3, Filipenses 1.21, 2 Timoteo 3.12). Eso es esencial en la apologética cristiana. Pero, ¿acaso eso no es fanatismo? No, porque el cristianismo nos habla de ser testigos (mártires) no fanáticos. La diferencia es que un testigo muere para proteger a todos, incluyendo a los que no están a su favor, mientras que un fanático, si acaso, muere para matar a los que se le oponen. De ahí que el más grande martirio ocurrido en la historia humana es el del Señor Jesucristo, Él, siendo Dios y un hombre perfecto, murió para perdonar a los culpables. El Cordero de Dios y su sacrificio es el centro de la apología cristiana. Sin el sacrificio de Jesús en la cruz no hay buena noticia para los pecadores que necesitan ser perdonados. Él tomó nuestro lugar en la cruz para que pudiéramos ser perdonados y para que pudiéramos contar a otros cómo se pueden ser salvos para servirle dando testimonio y apología ante otros, es decir, hablando por Dios según lo que Dios ha revelado de sí mismo…

Discipulado 101

1ª Condición: Permanecer continuamente en Las Escrituras.

“Entonces Jesús decía a los judíos que habían creído en Él:Si vosotros permanecéis en mi palabra, verdaderamente sois mis discípulos;y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres.”Juan 8:31,32

compromisoLa primera clara condición de un discípulo indiscutible es su constancia hasta el final en La Palabra de su maestro.  El discípulo guarda esa palabra para practicarla (St 1:22).  El verdadero discipulado se caracteriza por la estabilidad.  “Ninguno que poniendo sus manos en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios.” (Lc 9:62).  La obediencia ocasional a Las Escrituras no sirve para el discipulado.  Cristo desea que los que le siguen lo hagan obedeciendo en forma constante y continuada.  Es fácil empezar bien y lanzarse adelante en un deslumbramiento de gloria.  Pero la prueba de la realidad del discipulado es la resistencia hasta el fin, sosteniendo y defendiendo las enseñanzas de Su Maestro.  Seguro que sabemos de que se trata el asunto cuando reconocemos que hay cristianos que sólo leen la Biblia –si acaso- de vez en cuando.  Recuerdo lo que escuchábamos desde niños con respecto a los camellos que cruzan el desierto.  Toman agua antes de salir y pueden sobrevivir muchas semanas sin necesidad de volver a tomar.  ¡Quién fuera “camello espiritual”!No puede haber verdadero discipulado sin una creciente fe en el Dios vivo. Como la fe es por el oír y el oír es por la Palabra de Dios, el deseo íntimo del discípulo es saturarse de las Escrituras; leerlas, estudiarlas, memorizarlas, meditar en ellas día y noche.  Son su mapa y brújula, su guía y consuelo, su luz y su verdad.  La fe genuina siempre descansa en algún mandamiento de Dios, en alguna promesa Suya, en alguna porción de Su Palabra.  Esto es importante.  El creyente primero lee o escucha alguna de las promesas de Dios.  El Espíritu Santo toma aquella promesa y la aplica al corazón y conciencia en una forma muy personal.  El creyente queda consciente de que Dios le ha hablado directamente.  Con certeza en la confiabilidad del que lo ha prometido, considera la promesa tan segura como si ya estuviera cumplida.  La fe hace entrar a Dios al escenario.  Por eso en la vida de fe siempre hay lugar para progresar.Todo discípulo que decide andar por fe puede estar seguro que su fe será probada.  Se sentirá tentado en recurrir a sus semejantes en busca de auxilio antes que a Dios.  Pero si está confiando en realidad en Dios y Su Palabra, esperará sólo en Él.  Por eso decimos que la actitud normal de un verdadero discípulo es desear un crecimiento en su fe (Lc 17:5).  La fe que nos capacita para caminar con Dios, también nos capacita para adjudicar el valor que le corresponde a la opinión de los hombres.Y tú, amigo o amiga que nos lees, ¿hay algún texto de la Biblia que en la última semana te haya ayudado a crecer en tu fe en el Dios vivo?

Esperando la voluntad de Dios

Recientemente escribía sobre cómo tomar buenas decisiones… principios que han sido de mucho beneficio en mi propia vida y que he visto como han bendecido a muchos. Interesado siempre en el tema me encontré este artículo en el site de mis amigos de la BBN. Hice esta copia para mi diario:

¿Cómo puede un cristiano saber la voluntad de Dios para su vida? Todo cristiano debería estar intensamente interesado en saber la voluntad de Dios para su vida. Si el Plan del Señor no es conocido y obedecido, entonces nuestras vidas están malgastadas, y perderemos el “bien hecho” del Maestro. Las Escrituras son enfáticas en enseñar que Dios revela Su voluntad a aquellos que desean conocerla (Juan 7:17). Es un privilegio que debería ser la experiencia normal de todo creyente (Romanos 12:2).

Ya sea que alguien busque guía para un problema momentáneo o para el curso de la vida, hay 5 pasos para seguir. Pueden ser resumidos de la siguiente manera: RENDIRSE, CONFESAR, ORAR, ESTUDIAR, ESPERAR.

RENDIRSE: Rendirse es presentarse uno mismo al Señor. Significa dejar a un lado esperanzas personales, ambiciones y deseos; es querer por sobre todo Su voluntad. Pablo se rindió cuando él preguntó: “¿Qué quieres que haga?” Isaías se rindió cuando dijo: “Heme aquí; envíame a mí.” Amasías se rindió cuando “voluntariamente se ofreció a sí mismo al Señor.” (II Crónicas 17:16)

CONFESAR: Si queremos estar en el centro de Su voluntad, debemos confesar y abandonar cualquier pecado secreto. Recuerda las palabras del salmista: “Si en mi corazón hubiese yo mirado a la iniquidad, el Señor no me habría escuchado” (Salmos 66:18). También deberíamos confesar nuestra propia incapacidad e inhabilidad, y depender de Su poder (Salmos 139:23-24). También deberíamos confesar a Cristo delante de los hombres (Hechos 1:8).

ORAR: Esto simplemente significa que debemos venir delante del Señor regularmente, pidiendo Su dirección. Deberíamos suplicar Su promesa de guiarnos, pidiéndole que haga conforme a lo que ha dicho. Nuestras oraciones deberían tener Su gloria como nuestra máxima meta. (Colosenses 1:9; 4:12)

ESTUDIAR: Pasar mucho tiempo en la Palabra de Dios. Léela mientras estás de rodillas pidiéndole a Dios que te hable a través de ella. Léela lentamente. Léela plenamente. Léela con expectativa. (II Timoteo 2:15)

ESPERAR: Si Dios no responde inmediatamente, espera (Salmos 62:6). Si has pedido la dirección de Dios y no llega la respuesta, entonces la guía de Dios para ti es que permanezcas donde estás. Si realmente estás confiando en el Señor, no estarás en un apuro. “El que creyere, no se apresure” (Isaías 28:16). Dios nos revela Su voluntad en diferentes maneras, puede usar una, o una combinación de los siguientes métodos:

1. Guía a través de la Biblia. Las Escrituras nos dan dirección en dos maneras. Primero de todo, ellas definitivamente prohíben ciertos cursos de acción. Por ejemplo, si un cristiano está orando por guía mientras intenta casarse con una joven no creyente, él puede encontrar la respuesta de Dios en II Corintios 6:14. Por otro lado, Dios a menudo usa otros versículos de la Escritura para guiarnos para tomar un definitivo curso de acción. Un versículo que nunca habías notado antes puede tomar un nuevo significado porque te dice lo que tienes que hacer al mismo tiempo que estás orando por dirección (Salmos 119:105).

2. Guía a través de otros cristianos. A veces ayuda buscar el consejo de cristianos maduros y espirituales. Sus experiencias y consejos pueden a menudo salvar una persona más joven de serias caídas (Hebreos 13:7-17).

3. Guía a través de las circunstancias. Puesto que Dios controla el Universo entero, Él puede planear, y a menudo lo hace, las circunstancias de nuestras vidas para revelar su voluntad. Una carta, un e-mail, un mensaje oído en la radio o Internet puede llegar al justo momento con la justa información necesitada para marcar el rumbo.

4. Guía a través del Espíritu Santo. El Espíritu de Dios puede influenciar nuestras convicciones, nuestros deseos o nuestras inclinaciones de tal manera de hacer clara la voluntad de Dios. En tales casos, la guía es tan obvia que oponerse sería lo mismo que desobediencia (Hechos 11:12; 16:6-7).

5. Una palabra adicional. Cuando Dios da luz, camina en ella (Hechos 26:19). La guía debe ser obedecida para tener continuidad. Obediencia es la base de una vida de verdadera felicidad y valores perdurables.

La Palabra me sostendrá (2 Parte)

El pastor Dennis Chavarría, en su conferencia “Decisiones radicales… amar a Dios con toda la mente”, hizo que recordara mis convicciones en cuanto a conocer más y más de Dios y a Dios mismo. Vivir sin reservas para Dios, sin que nos perdamos en los desvíos, tiene un secreto: Mantener mi mente ocupada en La Palabra. El conocimiento de La Biblia no sólo influencia a mi corazón, tal como meditábamos ayer, también influencia a mi mente. Cuando mi corazón y mi mente reciben influencia de La Palabra, se permite que el Espíritu Santo produzca en nosotros la sobriedad y la sabiduría que se necesitan para avanzar con nuestras pruebas, dificultades, metas y retos.

Hace algunos años, el día que fui presentado como ministro y misionero en Guatemala, el Rev. Miguel Angel Suazo, quien fuera Secretario General de la Sociedad Bíblica de Guatemala, me regaló una Biblia de Estudio. En ella, algunos pastores escribieron sus palabras de bendición. Transcribiré algunas al final de este artículo. Pero antes quiero contarte algo… Todos los días que Miguel Angel estuvo hospitalizado, antes de partir al Cielo, solicitaba a cada visita que hiciéramos por él aquello a lo que se acostumbró en muchísimos años de ministerio: Pedía uno a uno que le leyéramos una porción favorita de las Escrituras. De su lecho partió escuchando la Palabra. ¿Qué crees que habrá hecho en cuanto llegó al Hogar? ¡Seguir escuchando La Palabra del Padre! Lo mismo que tú y yo haremos al llegar allá, lo mismo que tú y yo hemos hecho antes, lo mismo que tú y yo deberíamos estar haciendo cada día, sea un día para estar aquí o para partir Allá.

“Que este libro nunca se aparte de tu boca.”
Josué Muñoz

“Viva conforme a la Palabra,
Y Dios le confirmará a Ud. Su Palabra.”
Virgilio Zapata A.

“De aquí a la eternidad siempre más que vencedores,
En el nombre del Señor, pues en El todo lo puedes.
Adelante, El ya está por llegar. ¡Atento!”
Eduardo Palacios

“Somos un cuerpo en El.”
Estuardo Salazar Gini

“Mi Dios sabrá suplir todo lo que te falte
Según sus riquezas en gloria. Dios te use.”
David Ruiz

“Dios te haga MIL veces más.”
Nelson Guerra