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Hazme un instrumento

Mary-Jones

Esta es la historia de una niña cuyo afán por tener una Biblia motivó a que se fundara en Londres hace más de 200 años la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera. Gracias a ese esfuerzo, hoy en tu país hay una Sociedad Bíblica y tú puedes tener una Biblia.Hacia finales del siglo XVIII, escondida entre las montañas de Gales, Gran Bretaña, había una pequeña cabaña en la que vivía la niña María Jones. Los padres de María eran gente trabajadora. Su papá tejía hermosas telas para vender en el mercado. Su mamá se ocupaba de los quehaceres del hogar. Los domingos, María y sus padres iban a la iglesia.

A María le gustaba cantar los himnos; pero cuando el pastor predicaba era difícil para ella comprender los mensajes. Cuando escuchaba al pastor leer la Biblia, deseaba saber más de la Palabra de Dios. Entonces nació en su corazón el deseo de tener una Biblia propia.

En aquel tiempo las Biblias eran muy escasas, y algunas iglesias tenían un solo ejemplar encadenado al púlpito. En el hogar de María no había Biblia, y aunque la hubieran tenido, ella no sabía leer. Pero cuando se abrió una escuela cerca de su casa, su papá le dio permiso para que ella asistiera. El buen maestro Juan Ellis les enseñó a los niños a leer y a escribir. Cuando aprendió a leer, María caminaba todos los sábados más de tres kilómetros hasta la casa de la señora Evans, la esposa de un campesino rico que poseía una Biblia, para leerla. Pero más que nada, María quería tener una Biblia propia.

María comenzó a trabajar para juntar el dinero necesario para comprar su Biblia. Ayudaba a los vecinos con la limpieza y el cuidado de los niños, apacentaba vacas, vendía los huevos de dos gallinas que le había dado su mamá, cargaba agua del pozo, remendaba ropa. María hacía cualquier cosa para ganar unos centavitos. Después de seis largos años de trabajar y ahorrar, María tuvo lo suficiente para comprar una Biblia, que en esa época era muy costosa. ¡Qué emoción debe haber sentido al saber que pronto tendría su propia Biblia!

Como no se vendían Biblias en el pueblo, María debió ir a Bala, que quedaba a cuarenta kilómetros de su casa. Tuvo que caminar sola esa distancia, ¡y descalza! pues no quería gastar su único par de zapatos, pero lo hizo con alegría para conseguir su Biblia. Al llegar a casa del pastor Carlos, que vendía Biblias, recibió la triste noticia: “¡Ya no quedan más!” María lloró desconsolada al oírlo. ¿Sería que se había esforzado en vano durante tantos años?

Al ver a María llorando amargamente, el pastor Carlos se conmovió. —Hijita –le dijo–, no te puedo negar una Biblia. Un amigo mío tiene una Biblia que ha dejado en mi estante. Voy a pedirle permiso para vendértela. ¡Imagina el gozo que sintió María al tener la Biblia en sus manos! Una Biblia propia y en su propio idioma. ¡Sin duda fue saltando de alegría todo el camino de regreso a casa!

El pastor Carlos no pudo olvidar a la joven que había trabajado durante seis años y había caminado tanto para conseguir una Biblia en su idioma. Entonces le surgió el deseo de que todos los niños, jóvenes y adultos tuvieran también una Biblia. Con la ayuda de otras personas que tenían el mismo anhelo, en 1804 fundó en Londres la Sociedad Bíblica Británica y Extranjera.

Ahora María está en el cielo. Ya hace doscientos años desde que ella trabajó diligentemente para comprar su Biblia. María fue un instrumento de Dios para que muchas personas, en distintos países del mundo, puedan tener la Biblia en su propio idioma. Tú también puedes ser un instrumento en las manos de Dios. Pídele con corazón sincero: “Hazme un instrumento.”

Tomado de LaBibliaWeb.org,
Sitio oficial de las Sociedades Bíblicas Unidas en las Américas y España.

Tengo ganas de dar gracias: ¡Feliz día del pavo!

Gratitud desde la montaña “El Merendón”

Dicen que debemos practicar lo que predicamos. Pues ya ratos lo escuchamos: “o das gracias o murmuras, pero no puedes hacer las dos cosas” (Mi contextualización favorita de 1 Tesalonicenses 5.18, pues estamos en medio de una cultura hondureña y latinoamericana en la cual se es murmurador en demasía). Pues a practicar se ha dicho: Como muchos saben, en el último año y medio he tenido el gran gusto y reto de trabajar como consultor (independiente) en desarrollo humano, especialmente en las áreas de liderazgo y de docencia… hoy quiero dar gracias porque a partir de enero, Dios mediante, me integraré a “tiempo completo” al departamento de desarrollo de la Sociedad Bíblica de Honduras.

Quiero crear una lista amplia de motivos por los cuales dar gracias a Dios y a quienes nos rodean… voy a comenzar a llenarla antes de ir a la cena de gratitud con la familia… Si tú tienes ganas de dar gracias por este medio, sólo haz un comentario y sigue enumerando tus propias razones por las cuales dar gracias…

  1. Dios me prometió Su amor y me garantizó el Cielo.
  2. Mi familia me ha hecho sentir muy bien todo este tiempo. La gozamos con mi esposa y nos alegramos con los niños en lo que hacen y aprenden (la escuela, la iglesia, el piano, el baseball).
  3. Estoy en medio de una iglesia muy amorosa.
  4. He tenido muchas oportunidades de dar a conocer los principios bíblicos y los valores cristianos.
  5. Los amigos han sido muy especiales este año. (Gracias… Arnaldo, B, C, D, E, F, G, Héctor, I, Julio, K, Leonel, M, N, O, P, Q, R, S, T, U, V, W, X, Y, Z…. a TODOS!)
  6. Estoy contento con lo que he recibido… La gracia de Dios siempre es abundante!
  7. Mis pastores están cuidando de mi vida y me han ofrecido su apoyo en el nuevo trabajo.
  8. Tengo un nuevo sueño, y Dios me está guiando.
  9. Dios me ayudará a hacer algo grandioso.
  10. Más puertas se están abriendo, y desde adentro Alguien dice: ¡Bienvenido en el 2007!

Discipulado 106

6ª Condición:  Tomar la cruz.

“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, TOME SU CRUZ…” Mateo 16:24 “El que no lleva su cruz y viene en pos de mí, no puede ser mi discípulo.” Lucas 14:27

Escoger la cruz no se refiere a una dolencia física o a una angustia emocional, puesto que estas cosas son comunes a todos los hombres. Mas bien es un estilo de vida escogido deliberadamente. Es un camino que muchos podrían considerarlo como deshonroso y reprochable. Escoger tomar la cruz, por lo tanto, se trata de soportar diariamente la reacciones de incomprensión que alguien pudiera tener hacia aquel que pretende ser un verdadero discípulo de Jesús. La cruz es el emblema del rechazo y de la intolerancia que los religiosos colocaron sobre el Hijo de Dios. La sociedad que rechaza a Dios posiblemente también colocará ese emblema sobre aquellos que escojan ir en conformidad con los principios bíblicos. Cualquier creyente puede evitar la cruz conformándose a una vida egocéntrica.  En cambio, el discípulo tomará y llevará su cruz, para honrar a su Maestro y para servir a la humanidad.La cultura postmodernista promueve la “tolerancia”.  El cristianismo, en cambio, debe promoverla si la muestra como “paciencia”.  Debemos ser pacientes cuando nos rechazan, y de igual manera debemos ser pacientes cuando alguien no nos acepta.  Llevar la cruz implica perseverancia en medio de la apatía, pero esta perseverancia siempre debe ir acompañada de virtud.  ¿De qué manera podemos llevar la cruz, como muestra de nuestro amor a Cristo, en medio del rechazo o del menosprecio de otros?  ¿Cuáles sería los ejemplos de perseverancia virtuosa que tú seguirías?

Discipulado 104

compartiendo
Ser desprendido también consiste en compartir nuestras posesiones con otros en necesidad

4ª Condición: Desprenderse de las cosas materiales.

“… cualquiera de vosotros que no renuncie a todas sus posesiones,
no puede ser mi discípulo.”
Lucas 14:33

Esta, la cuarta, es tal vez la menos apreciada de las condiciones de Cristo para el discipulado, y se podría decir que tal vez es uno de los textos menos apreciados de la Biblia. Se pueden dar mil razones para probar que el versículo no quiere decir lo que parece decir, pero los discípulos honestos lo reciben con ardor, aceptando que el Señor Jesús sabía lo que quería decir. ¿Qué quiso decir con renunciar a todo? Significa el abandono de todas las posesiones materiales que no pueden ser usadas para el beneficio del Evangelio, o que pueden ser obstáculos para el Evangelio. Es mejor deshacerse de ellas e invertir en cosas de mejor o mayor beneficio.

El que renuncia a todo no se convierte en un despreocupado haragán. Trabaja arduamente para proveer a las necesidades comunes de su familia y de sí mismo. Pero, como vive para esparcir el Evangelio, invierte en la obra del Señor lo que sobrepase sus necesidades. Deja el futuro en las manos de Dios, por eso está dispuesto a sacrificar sus propias necesidades personales si hay una demanda apremiante. El no puede poner su confianza en dinero ahorrado sin propósito cuando hay almas que están pereciendo por falta del Evangelio. El que renuncia a todo también lo hace porque reconoce que compartir con los necesitados también es una virtud. De esa manera prefiere obedecer el precepto del Señor en favor de acumular riquezas en el cielo, en lugar de malgastar su vida acumulando riquezas terrenales infructíferas, más aun cuando sabe que Cristo regresará pronto.

Wesley dijo: “Hacerse tesoros en la tierra está tan claramente prohibido por nuestro Señor como el adulterio y el asesinato.” Cada uno de nosotros es responsable ante Dios por lo que significa dejarlo todo. Un creyente no puede dictar normas para el otro; cada persona debe actuar como resultado de su propio ejercicio delante de Dios. Es un asunto estrictamente personal. Si como resultado de tal ejercicio, el Señor guía al creyente a un grado de devoción hasta el momento no experimentado, no debe ser ello motivo de orgullo personal. Los sacrificios que hagamos no son en ninguna manera sacrificios cuando los exponemos a la luz del Calvario. Además de esto, damos al Señor solamente aquello que ya no podemos amar. “No es necio quien da aquello que ya no puede retener para obtener algo que no puede perder.” (Jim Elliot, el misionero que junto a otros cuatro murió martirizado por los Aucas, pero quienes tiempo después se convirtieron al cristianismo por el testimonio de la misma familia Elliot.)

Para ti, amigo o amiga, ¿qué ha implicado renunciar a todo?

El día que reconocí la confiabilidad de la Biblia

Él sabía que yo andaba muy feliz ayer, todo el día! Regresé tarde a casa, un poco más tarde de lo usual. Pero él había dejado una orden muy clara: “Mami, si cuando papá regrese ya estoy dormido, por favor me despiertas, que quiero entregarle el dibujo que le hice.” Ese dibujo se inspira en la decisión más importante que he tomado en mi vida. ¡Y por eso celebro!

Apenas tenía un poco más de la edad que Jaime tiene hoy cuando comencé a inquietarme mucho por la religión. A los 10 años ya había construido un altar personal, pero a los doce ya había presentado una ofrenda en un santuario oriental. Desde entonces comencé a practicar el yoga y la meditación trascendental, así como a involucrarme con varios grupos místicos. Ese temprano caminar me llevó a dudar de la veracidad de la Biblia, de la confiabilidad que podemos tener en las copias o versiones actuales de Las Sagradas Escrituras. No pretendo narrar toda la historia aquí, sino aprovechar para dar explicación… de mi motivo de celebración…

Una tarde, viajando desde la capital a mi ciudad, reconocí a una chica de origen judío que venía en el mismo autobús. Pero algo me llamó la atención: ¡Llevaba en sus manos una Biblia! Así que muy altivo le pregunté si me permitía viajar sentado a su lado, tramando incomodarla con mi opinión sobre Las Escrituras. Por supuesto que al hacerlo también doblaba mi brazo sobre mi pecho para que se notara el título de mi libro: Las profecías de la gran pirámide de Egipto.

Acortando la historia: La chica recién convertida al cristianismo, e igualmente recién estudiando “Evidencia que exige un veredicto” (Josh McDowell), supo paciente y sabiamente rebatir todas mis ideas anti-bíblicas. Después de cuatro horas de viaje oré algo así como esto: “Señor Jesús, ahora creo que la Biblia es Tu Palabra Fidedigna, que Tú eres Dios, que moriste en la cruz por amor a mí, y que resucitaste dejando satisfecha la justicia del Padre… reconozco que soy pecador y que es a Ti a quien he ofendido y menospreciado, pero ahora creo y acepto tu perdón, gracias por hacer hoy de mí un hijo de Dios.” Esa misma noche comencé a estudiar La Palabra, y La Palabra continúa influenciando mi vida. De eso hace ya muchs años (¡Gloria a Dios!), pero lo celebraré por la eternidad. “Señor Jesús, mi compromiso es contigo, con Tu iglesia, con Tu causa, con Tu Palabra.”

“Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan..” (Hebreos 9:27-28)