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Cumbre Global de Liderazgo

Con la participación de más de 300 líderes y liderezas del sector organizacional, empresarial y eclesiástico de cinco regiones del país, World Vision Honduras, en asocio con el Centro Evangelístico de las Asambleas de Dios, y la Asociación de Pastores de Tegucigalpa y Comayaguela, organizó el pasado 27 y 28 de Noviembre la Cumbre Global de Liderazgo 2015 de la Asociación Willow Creek.

Involucrando más de 100 voluntarios para preparar, apoyar y desarrollar el evento que incluyó 10 temas impartidos por oradores de “clase mundial”, entre los cuales mencionamos a: “Siete Preguntas Más Allá de Empresas que Sobresalen” por Jim Collins, “Creando Un Servicio al Cliente de Primer Nivel” por Horst Schulze, “Gracias por la Retroalimentación” por Sheila Heen, “La Inteligencia de los Novatos: El Aprender Supera a la Experiencia” por Liz Wiseman y, “Extendiendo Tu Capacidad de Liderazgo” por Craig Groeshel.

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Voluntarios con Visión

Voluntarios con Visión

Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos. (2 Corintios 4:1 TLA)

ORACIÓN DEL VOLUNTARIO PARA CADA DÍA

HOY afirmo mi compromiso, oh Dios, de continuar sirviendo como voluntario en la obra que me has asignado. Con tu ayuda quiero ser fiel, de ejemplo y seguir dando más de mí para edificar a otros, dándote así mucha gloria.

HOY, con gozo, te ofrezco:

  • Mi amor
  • Mi pasión
  • Mis talentos
  • Mi energía
  • Mi creatividad
  • Mi fidelidad
  • Mi excelencia
  • Mi integridad
  • Mis recursos
  • Y mi gratitud

HOY me comprometo a hacer todo como para ti, oh Dios: sirviendo este día a muchos sin distinción de edad, religión, procedencia, ni género. Te daré lo que te mereces: todo lo mejor que has hecho de mí.

¡Guíame con Tu sabiduría!
¡Úsame con Tu misericordia!
¡Bendíceme con Tu gracia!

En el Nombre de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, a quién seguimos, Amén.

Esta es una traducción y adaptación personal de la “La Oración del Voluntario” presentada en la “Cumbre Global de Liderazgo” de la Asociación Willow Creek, Chicago, IL.

Se lee en 2 Corintios 4:1 que “Dios es bueno y nos permite servirle. Por eso no nos desanimamos.” Hace algunos años, cuando buscaba una explicación a frustraciones en mi “propio voluntariado”, comprendí que servir a Dios y al prójimo no es un premio a mi conocimiento, habilidades, pertenencias ni a ningún mérito personal, sino que es esencialmente un llamado misericordioso que Dios nos hace. ¡Eso es ánimo y motivación suficiente para ser voluntario cada día!

¡Qué no se te muera el mono!

Tan peligroso es que lances piedras al aire,
como que a un tonto le des trabajo en tu casa.
Proverbios 26.10 TLA

Supervisando las tareas delegadas
Fue William Onken II quien hace unos 50 años popularizó las reglas para la delegación y administración del tiempo. Estas sin duda han contribuido al liderazgo de aquellos jefes que procuran la eficiencia y la eficacia que el mundo competitivo demanda. Quizás el enfoque de Onken fue un posicionamiento del jefe sobre la base de una determinación fuerte –a veces muy mal interpretada, para ejercer un liderazgo firme.

Habilidades necesarias en la delegación de tareas
Un jefe de departamento tiene que tener claridad y enfoque en su función como supervisor. Debe reconocer o aceptar la responsabilidad de supervisar tanto al empleado como a su tarea, conforme la naturaleza de la tarea lo requiera. Inicialmente debe ser capaz de determinar si la tarea amerita el tiempo de la persona, si es factible el proyecto o la propuesta. Determinar si realmente la tarea contribuye a los objetivos de la empresa es clave para establecer prioridades y es base para la organización.

El supervisor debe tener esa curiosa combinación de eficiencia con humildad para mantener en su departamento todas las tareas necesarias, sólo las tareas necesarias y a la vez sólo las tareas que él pueda supervisar. Sencillo, la cantidad de tareas que debe delegar debe mantenerse debajo del número máximo de supervisores que el tenga tiempo de realizar. Puesto que a fin de cuentas el supervisor no se exime de la responsabilidad ante sus superiores de las tareas que él ha delegado, dejar tareas sin supervisor le puede traer consecuencias. El impacto seria negativo para toda la organización. Si hay más tareas de las que puedan ser supervisadas adecuadamente, es mejor priorizar.

Los estándares de calidad son una buena razón para que el jefe sepa aconsejar efectivamente. Aconsejar desarrolla a los empleados. El jefe debe asegurarse de lo que sus subordinados pueden manejar, y entonces darles espacio suficiente para que hagan su trabajo. Pero debe asegurarse de estar allí cuando ellos lo necesiten. La disposición del jefe por aconsejar en lugar de criticar logra que los empleados se sientan más cómodos. De esa manera el trabajo lo harán ellos, el jefe logrará un eficaz seguimiento.

La supervisión de las tareas delegadas requiere que el jefe sepa hacer las preguntas. ¿Cómo va ese trabajo? ¿Cuándo crees que lo tendrás terminado? El jefe supervisa pero sin hacer sentir que anda “a la caza”. El supervisor debe aprender el tino para ceder el paso al subordinado y que entonces éste solicite que la supervisión pueda llevarse a cabo en el lugar y el tiempo que sea iniciativa de él. No mate esas iniciativas, antes bien debes estimularlas. Esto provoca un contacto espontáneo para informar del progreso o para requerir información adicional. Por supuesto que el programa que incluye este tiempo de supervisión debe seguir elaborándolo el jefe, y de esa manera mantener el orden y el control, especialmente de su propio tiempo.

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