"¡Hazlo claro!"
Categorías: Teología Bíblica, EvangelismoSólo hay un mensaje de salvación: El Evangelio. Este es la doctrina por excelencia en cuanto a saber si alguien está en la verdad. El mensaje de salvación que anunciamos está basado en lo que la Biblia enseña, no en posturas personales, ni otras declaraciones ajenas a Las Escrituras. Es un mensaje puro, no mezclado con falsas doctrinas que minimizan y hasta invalidan la suficiencia del sacrificio de Cristo. Es un evangelio lleno de gracia, que no presenta a un Dios airado y cruel con el pecador, sino a Uno interesado en restaurarlo. El Evangelio muestra la condenación que merece el pecador, pero su énfasis está en mostrar en abundancia la misericordia de Dios, y la suficiencia de Su perdón para cubrir absolutamente todos los pecados, por “feos o grandes” que sean.
Dios concede la gracia a las iglesias locales de dotarlas con líderes y maestros para que instruyan a los fieles en la sana teología bíblica, pero también para que impriman en los corazones de todos los creyentes un celo santo por la predicación del Evangelio: que aunque todos somos pecadores, hay un camino de Salvación, el reconocer que Jesús es Dios hecho hombre, que vino, murió y resucitó pagando por nuestros pecados; concediéndonos por Su misericordia el perdón total. Así, mediante la fe, respondemos a Su amor y recibimos la vida eterna, que no se pierde, pues no depende de nuestra fidelidad sino de la Suya. Con la convicción que resulta de tal claridad del Evangelio, el nuevo creyente es animado a aprender cada día de Dios, mientras se involucra en una congregación donde se predican las Sagradas Escrituras.
En un mundo infestado por falsas doctrinas que están continuamente predicándose en todos los medios, urge nuestra fiel y dedicada predicación del Evangelio. Desde el púlpito, en las plazas, en las relaciones interpersonales, en los tratados que imprimimos, en la música que cantamos, en las páginas de Internet que publicamos, y prudentemente usando todo medio de comunicación… ¡Anunciemos el Evangelio con claridad!
Comentarios:
Consideremos que el apostol Pablo exorto a Timoteo sobre predicar la sana doctrina, ademas la Biblia expone profeticamente que en los ultimos días surgiran falsos maestros.
¿Favor comentar con relacion a un metodo de adoracion llamado G12?.
La Biblia no se contradice a si misma. Lo que existen son "aparentes contradicciones" que por nuestras propias limitaciones humanas tenemos dificultad de interpretar. Por lo tanto, aceptamos que hay textos difíciles, pero no hay textos contradictorios.
La Biblia se interpreta a Sí misma. Textos "oscuros" se clarifican a la luz de pasajes más obvios o más ampliamente desarrollados en la Biblia.
Al menos con estos dos principios, de entre varios que nos ayudan, el "remanente fiel" a través de los siglos ha comprendido, aceptado y defendido las siguientes verdades bíblicas, y que en sí mismas son un conjunto de doctrinas elementales que identifican a aquellos grupos, congregaciones o movimientos de "sana doctrina":
La Biblia es la Palabra Revelada de Dios. Es nuestra autoridad suprema y final en cuanto a todo asunto de fe, de conducta, y de ministerio.
Dios es un solo ser que se revela a Sí mismo ante su creación en tres personas: Padre, Hijo, Espíritu Santo.
Jesucristo es Dios hecho hombre, perfecto en santidad y eterno en Su deidad. Su vida, muerte y resurrección cumplieron el propósito del Padre y satisfacieron la Justicia de Dios para ofrecer perdón a los seres humanos, los cuales son pecadores e incapaces de salvarse por ellos mismos. Por lo tanto, la sana doctrina establece que somos salvos por gracia de Dios, por medio de la fe en Jesucristo.
Lo siguientes documentos pueden ilustrarnos la doctrina bíblica y advertirnos sobre las falsas enseñanzas:
El pacto de Lausana
Nuestra declaración de fe
En cuanto al movimiento G12 quedo pendiente de comentar en un blog posterior, no más anticipando que se origina en una tendencia ecumenista, que resulta en conflictos divisionistas. Ojo, Llegó de Colombia y, ¡ya está en Honduras!
A veces me pone triste ver personas que realmente desean servir a Dios pero han sido engañadas por falsas doctrinas; debemos orar mucho por ellas.
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