El valor de la narrativa en una cultura postmodernista
Categorías: Pedagogía, Predicación Expositiva, Elementos "positivos" del postmodernismoMeramente exponer principios puede cambiar paradigmas;
Narrarlos... ¡puede cambiar vidas!
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Veamos, hay 6.300.000.000 hombres que tienen esto en comun: la SOLEDAD.
Así, el mensaje que tenéis que darles, no es el que se conviertan a la bondad, ni que se propósito es hacerse santos, ni prometer que luego, cuando mueran serán felices. Sino que es ahora cuando van a serlo.
¿Os habéis detenido a pensar que la cosa más deseable para un creyente es sentir la Presencia de Dios?. Y ahora, ¿os habéis parado a pensar qué es lo que más agrada a Dios? : vuestra presencia, El Señor quiere sentiros.
Cómo se ama a Dios: 1. liberarse de todo sentimiento de culpa. En Psicología se sabe que la mente humana no puede liberarse del sentido de culpa si se le somete a un código estricto de normas de moral inalterable. Nuestra experiencia de hombres de Dios nos dice que el cristiano normal sigue con los problemas de ansiedad, incluso después de haber recibido a Cristo en su corazón, porque lo sometemos al código de moral de San Pablo, y los Evangelios. Es decir, que aunque Jesucristo haya pagado por sus pecados, ..como lo sujetamos a mandamientos de moral tan estricta que el sólo mirar ya es pecado, su mente anda con ansiedad. Esta es la experiencia.
Hay que decirse a la propia conciencia que las normas son para la supervivencia, que todo cambia, que hay que esforzarse para procurar hacerse un hombre de bien; pero que esto no es para Dios, sino para la Sociedad, para hacerse útil.
2. Una vez liberada la mente de todo miedo a la norma, hay que reunir dentro del alma todo el sentimiento que se pueda convocar, para enviarlo a Él, al Señor. Una cosa así como sentir dentro de sí todo el torrente de amor que se sintió la primera vez que la madre nos amó de bebés; la primera vez que miramos a un ser con mucho sentimiento; el primer amor que le dimos a un hijo; el momento de amor más importante de nuestra vida; reunir todo esto en un deseo muy grande hacia Él,... os aseguro que Él, al sentiros, se estremece, se regocija, se llena de vuestra alma.
... "porque nadie tiene mayor amor que éste, que uno de su alma (del griego Psuque), a su amigo". No hay mayor amor que sentir al Alma de Dios, derramandose dentro del alma de uno; y no hay mayor amor para Él, que sentir tu alma que viene derramandose en tan grande sentimiento dirigido a Él.
Hasta ahora, los creyentes han deseado sentir al Espíritu, y lo piden; pero ahora es el tiempo de hacer que Dios sienta tu alma, es entonces cuando Él va a derramarse dentro de tí.
Porque todo va hacia más, y los primeros creyentes no sabían esto, vosotros sois postreros y seréis primeros, si lo hacéis.
Aquellos del principio siempre esperaban; sus doctrinas postergan todo hacia "después"; Dios estaba esperando a que os levantárais hacia Él, para sentiros, es su Creación de amor, su triunfo, sentir cómo los suyos ahora ya han conocido como llenarse de Él, y vencer el único enemigo del hombre: la soledad.
En verdad os digo, que si echáis la red a esta parte de la barca, la de la Presencia del Alma de Dios para todo aquel que se de con todo el sentimiento a Él, con toda el alma, vais, ciertamente a hacer gran pesca.
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