Biografía de Judas el Iscariote
Categorías: Estudios temáticos o biográficosUno de los doce apóstoles escogidos por el Señor Jesús (Mt. 10:1–4; Mr. 3:13–19; Lc. 6:13–16). Juan dice que era “hijo de Simón” (Jn. 6:71; 12:4). El sobrenombre de Iscariote significa “natural de Queriot”. El Señor le llamó “diablo” (“¿No os he escogido yo a vosotros los doce, y uno de vosotros es diablo?” [Jn. 6:70]) e “hijo de perdición” (“... ninguno de ellos se perdió, sino el hijo de perdición” [Jn. 17:12]).
El Señor “sabía desde el principio quiénes eran los que no creían, y quién le había de entregar” (Jn. 6:64). Después del discurso en la sinagoga de Capernaum, cuando el Señor Jesús habló del “pan de vida”, “muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él” J. I. quedó en el círculo de los doce, pero sin fe alguna. Funcionaba como tesorero en las actividades del Señor Jesús y sus discípulos, a los cuales robaba (“... era ladrón, y teniendo la bolsa, sustraía de lo que se echaba en ella”). Por eso protestó cuando María ungió al Señor con un perfume muy caro, diciendo que se había desperdiciado y que hubiera sido mejor venderlo por “trescientos denarios” y darlo “a los pobres” (Jn. 12:3–6).
Después de este incidente, J. I. decidió traicionar al Señor Jesús ofreciéndose a los sacerdotes para ayudarles a localizar al Señor a cambio de una suma de dinero (“¿Qué me queréis dar, y yo os lo entregaré?”). Ellos “le asignaron treinta piezas de plata” (Mt. 26:14–16; Zac. 11:13). Lo que se buscaba era apresar al Señor Jesús en un momento propicio, sin alborotar al pueblo (Lc. 22:6). En la noche en que comían la pascua, el Señor dijo a sus discípulos: “Uno de vosotros me va a entregar” (Mt. 26:21). Y señaló a J. I. por medio de una señal convenida con Juan (Jn. 13:21–26). El mismo J. I. preguntó: “¿Soy yo, Maestro?”. Y Cristo se lo confirmó (Mt. 26:25). Satanás entró en J. I. en ese momento y salió a buscar a los que querían apresar al Señor. Conociendo el lugar donde Cristo iba usualmente, el huerto de Getsemaní, se presentó allí con “una compañía de soldados y alguaciles de los principales sacerdotes y de los fariseos” (Jn. 18:1–3), e identificó al Señor por medio de un beso (Mt. 26:47–49).
Cuando J. I. vio que el Señor Jesús era condenado “devolvió arrepentido las treinta piezas de plata”, diciendo: “Yo he pecado entregando sangre inocente”. Al parecer, esa condena a muerte no estaba dentro de los planes de J. I. Los sacerdotes no quisieron recibir el dinero, por lo cual “fue y se ahorcó”. Pedro dice que “cayendo de cabeza, se reventó por la mitad, y todas sus entrañas se derramaron” (Hch. 1:18). Papías, escribiendo en el siglo II d.C., dijo que el cadáver de J. I. se hinchó desmesuradamente. Otra tradición cuenta que la cuerda con la cual J. I. quiso suicidarse se rompió, lo cual podría explicar la expresión “cayendo de cabeza”. Con el precio de la traición de J. I. se compró “el campo del alfarero, para sepultura de los extranjeros” (Mt. 27:1–10; Hch. 1:19). Después de la resurrección, los apóstoles escogieron a Matías para ocupar el lugar de J. I. (Hch. 1:15–26).
Comentarios:
bueno que haya informacion sobre la biblia porque en muchos colegios mandan a buscar.me gustaria que igual pongan mas informacion de la misma.
grcias por la informacion igual.
Mtias
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