Amor extravagante, amor exorbitante
Categorías: ReflexionesTenemos conciencia de haber experimentado el amor de Dios por lo que Jesucristo hizo en nuestro favor... Mientras alguien no haya comprendido Su completo, total y suficiente perdón, estará muy limitado tanto a percibir como a compartir amor. (Mi testimonio acerca de tal convicción lo he dado antes aquí).
Pero… ¿Hemos sentido también todo el entusiasmo de Romanos 5.5? ¡Dice que el amor de Dios fue depositado en mi corazón! Así como Él me ama yo también puedo amar. Puedo porque es el Espíritu Santo quien me mueve a ello… Así que descubro que lo que corresponde a un creyente (definido en esta ocasión como alguien que ha creído y experimentado el amor de Dios el Padre por medio de Jesucristo y del Espíritu Santo) es amar a Dios y a su prójimo “con todo”.
Duele mucho cuando escucho decir “no importa lo que hayas hecho ni lo que hagas de ahora en adelante porque la salvación no es por obras”. Duele. Le duele a Dios. ¿Acaso no nos debería doler también a ti y a mí? Si yo soy receptor del amor extravagante de Dios, la respuesta espiritual es que yo le ame a Él “con todo” (Lucas 7.47), no que ahora “puedo hacer lo que yo quiera”. Si yo soy beneficiario del amor exorbitante de Dios, la respuesta espiritual es que yo ame a mi prójimo “con todo” (1 Juan 4.20), no que puedo tratar a los demás “como yo quiera”. Así que concluyo que a Dios le importa mucho lo que yo hago. En primer lugar porque el me amó tanto que me perdonó. En segundo lugar, porque sabemos bien que a Él si le importa mi amor tanto por Él como por mi prójimo. A Dios le importa, le interesa, le alegra, le glorifica... que yo no sea ni frio ni tibio, sino caliente en mi amor.
Dios me ama tanto, pero tanto, que dio a Su Hijo por mí. Tanto, que también me dio Su Espíritu a mí. Su amor por mí es tan apasionado que… a la menor sospecha que tengas de que yo pudiera estarme enfriando en mi amor por Dios y por mi prójimo, hoy que estoy determinado a responder con un amor cálido, te doy permiso para que me recuerdes que hemos sido aceptados como “ofrenda encendida” para Dios (Comparar Filipenses 2.17 con Levítico 2.2). En este momento el Espíritu ha traido también a mi memoria 2 Timoteo 1.6, recordándome aquella noche de hace exactamente 14 años. Mi corazón dice emocionado: Si Señor, lo haré ¡Gloria sólo a Ti!
Comentarios:
Gracias por sus comentarios y por su invitación. A la verdad, que Dios nos ha amado con amor sublime pero con objetivo. La salvación NO tiene condición por obras por parte de nosotros, mi hermano Miguel. Sino por la sola fe en Cristo; y esto equivale por la sola Gracia. Solamente le tengo una pregunta acerca de su declaración “no importa lo que hayas hecho ni lo que hagas de ahora en adelante porque la salvación no es por obras”.
¿A qué se refiere? Le pregunto porque me da la impresión que usted la esta condicionándola hasta cierto grado. Tal vez, la estoy entendiendo mal; pero a la verdad, si tendré reservaciones si la primera parte de ella ‘no importa lo que hayas hecho’ NO tendría su objetivo en señalar el resultado de la desobediencia de nuestros primeros padres; porque entonces, dolería saber que las acciones de ellos NO fueron tan GRAVES hasta el punto que no se reconocer su depravación total. Y por lo general, este es el concepto que tengo con mis hermanos arminianos, que ellos SI la toman con dicha expresión “no importa lo que hayas hecho”. Y a la verdad, duele.
Segundo, la salvación no depende de lo que hagamos; pero si confirma para que fuimos salvados… Una persona siendo regenerada vive para glorificar y gozar de su Señor todo el tiempo. Con este pensamiento sí estoy en total armonía con la mitad de la segunda parte de su declaración, “(ni lo que hagas de ahora en adelante)”. ¿Cómo nosotros siendo hijo/as de Dios viviremos pues, opuestos a Él? De hacerlo, el Espíritu no mora en nosotros, porque el Espíritu busca en desarrollar en nosotros dos factores: Glorificarle y gozar de él para siempre. Con este pensar, si duele, y el cuerpo se debilita. Como se comprende, éste es el evangelio fragmentado que ha venido a surgir.
No obstante, al considerar su encabezamiento. Me da mucha alegría y convicción a la vez, en saber la clase de amor que usted se refiere. Grande es el amor de Dios para con sus electos,... Que nuestras convicciones digan como el salmista dijo: “¡Oh SEÑOR, Señor nuestro, cuán glorioso es tu nombre en toda la tierra…! Cuando veo tus cielos, obra de tus dedos, la luna y las estrellas que tú has establecido, digo: ¿Qué es el hombre para que de él te acuerdes, y el hijo del hombre para que lo cuides?” Salmo 8:1a, 3-5. LBA.
En esto se personifica el Amor extravagante, amor exorbitante de Dios
Saludadme a los santos.
Pero el siguiente versículo, el 10, así como muchos otros, nos dicen que efectivamente Dios nos salvó con propósito: Glorificarlo a Él, crecer en santidad, crecer en justicia, crecer en buenas obras.
Por eso es que me duele, cuando alguien dice, "no importa lo que hagas porque no perderás tu salvación". A Dios le duele, porque Él nos salvó para el propósito de Su Gloria, no para que "hagamos lo que queramos". Entonces pienso que igual debería dolernos a todos. Si alguien genuinamente reconoce que Dios ofrece salvación del infierno, dándole todo su amor y su perdón, lo menos que se espera de Él es que también ame a Dios "con todo". (Eso fue lo que comunicó Jesús en casa de Simón el fariseo.)
Muchas gracias Ismael, estoy de acuerdo que la caída de Adan y Eva implicó e implica para la humanidad un grado de depravación total. ¡Gracias a Dios por la REDENCION TOTAL a la que sólo Cristo nos conduce!
Después de todo no hay nadie como El… y nuestro Dios es AMOR. I Juan 4:8 “… Dios es amor.”
Romanos 5.5
es bueno entender que estamos para una obra que necesita de personas que esten comprometidas con Dios, la tibieza no permite agradar a Dios, necesitamos pensar y buscar como mejorar.
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